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Pedro Gracia Feito,

SALUD HOLÍSTICA y COACHING

Por qué conformarte con vivir a rastras cuando anhelas volar

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 escrito por zetafisio

Tu eres tu sanador

en: La salud

¿Por qué esperar a estar enfermo para ir al médico?. Si prestáramos atención a lo que nos va diciendo nuestro cuerpo, sabríamos como nos econtramos a nivel emocional. Los síntomas iniciales que sentimos en nuestro cuerpo nos piden cambios ¿Qué parte de tu vida está en desequilibrio? Ahí es donde hay que actuar para no llegar a enfermar.

Creo que no lo hemos entendido bien. Vamos al médico cuando ya no podemos tolerar más nuestros síntomas, cuando nuestro cuerpo no deja de gritarnos porque no le escuchamos, cuando no podemos más y empieza a afectar a nuestra calidad de vida. Pero, ¿Y todas esas señales que te ha ido dando durante meses atrás? Esos dolores de cabeza repentinos, esa tensión muscular en el cuello, esa dificultad para conciliar el sueño, ese cansancio contínuo, esos dolores que van de allá para acá, esas molestias gastrointestinales,....Hemos preferido esconderlas debajo de la alfombra erradicando el malestar que nos produce, tomando un acuarius, un ibuprofeno, un relajante muscular, un ansiolítico, o quizá lo hayamos calmado comiendo aquello que nos proporciona placer, o lo hemos pagado con nuestra ,pareja nuestros hijos o algún compañero de trabajo, a los que culpamos inconscientemente de nuestros males, liberando esa rabia o impotencia que nos generan esos síntomas. Todo ello, como excusa para no hacer nada al respecto.

¿Cómo sería si escuchases a tu cuerpo? ¿Si tomaras en consideración sus avisos, sus quejas? Si te preguntaras... ¿Para qué me sirve este síntoma? Quizás esté trabajando demasiado y descansando poco, o a lo mejor debería cuidar un poco mi alimentación, o hacer un poco de ejercicio, parar la mente, respirar, meditar, cambiar de pareja, de trabajo. En este caso, nos damos cuenta de que hay que hacer cambios y tenemos aversión a ellos, entonces buscamos excusas y vamos al médico para que nos ayude a dejar de sufrir.

Tu médico no te va a decir las causas profundas de tus síntomas, esas ya las conoces, sabes que hay una incoherencia entre lo que estás siendo y lo que desearías ser. Simplemente te va a ayudar a acallar las quejas de tu alma con algún fármaco, consiguiendo que triunfe tu ego, que no quiere sufrir. De esta manera que concebimos el mundo de la "salud", es como más pacientes crónicos se generan. Cada vez hay más avances en la medicina y sin embargo, cada vez hay más enfermos crónicos. Si, aumentamos la esperanza de vida a costa de perder calidad de vida, más vale vivir menos y mejor que alargar la agonía de la enfermedad crónica. Al menos esa es mi opinión.

Por lo tanto, cuando no escuchas a tu cuerpo, no tomas decisiones sobre tu salud y sobre tu vida, estás contribuyendo a la enfermedad crónica, al gasto económico, al enriquecimiento de la industria farmacéutica y te estás convirtiendo en un lastre para ti mismo, para tu familia, para tus hijos,...

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¿Cómo sería si empezáramos a ocuparnos un poco de nuestro cuidado?

Se reduciría la tasa de enfermedad crónica y por tanto, las listas de espera, el gasto en fármacos, el gasto médico y la deuda con las famacéuticas, quizá los médicos tendrían más tiempo en consulta para dedicarnos y hacer una medicina preventiva y más humana, evitaríamos llegar a la jubilación sin estar intoxicados por fármacos, tendríamos una vida mucho más plena, con más energía,  reduciríamos la incidencia de enfermedades como el cáncer, el Alzheimer o la Diabetes, contribuiríamos a recuperar las arcas públicas, haríamos un uso más responsable del sistema nacional de salud y lo más importante de todo, dejaríamos de ser un lastre para nuestra pareja o nuestros seres queridos más cercanos y seríamos un ejemplo para nuestros hijos. En definitiva, contribuiríamos a una mejor calidad de vida para todo el mundo, a una forma distinta de consumir  alimentos, desaparecerían muchos de los pasillos de los supermercados donde solo se vende comida basura, llena de conservantes, colorantes, azúcar y procesados.

Te aseguro que sale mucho más barato prevenir que curar y se sufre menos. Y no te creas que porque las analíticas del reconocimiento médico del trabajo anual estén perfectas, ya no es necesario hacer nada y todo está bien. He tratado a muchos pacientes cuyas analíticas eran perfectas y estaban hechos polvo. Las analíticas son una ayuda más, pero no representan tu estado global, solo muestran una pequeña parte. Nos autoengañamos pensando que por tener un analítica perfecta podemos seguir maltratando nuestro cuerpo.

Tu tienes la responsabilidad primera sobre el cuidado de tu salud, lo cual no quiere decir que no puedas enfermar, pero será menos frecuente y menos grave. Habrá factores que no puedas controlar como el medioambiente, las toxinas empleadas en la ganadería o en la agricultura, o la contaminación atmosférica, pero hay otras muchas que sí.

Aunque no lo creamos podemos cambiar el mundo con nuestra forma de consumir. Si dejamos de consumir ciertos productos, simplemente estos dejan de fabricarse, ese es el poder que tenemos. ¿Pero realmente queremos lo mejor para nosotros? ¿Cuantos nos queremos?

Hoy día no hay excusa, tenemos toda la información a nuestro alcance, profesionales que pueden ayudarte a mantener la salud antes de perderla, preparadores físicos, fisioterapeutas, psicólogos, terapeutas holísticos, naturópatas, coaches, psiconeuroinmunólogos, acupuntores, personas que hacen reiki, bioneuroemoción y algunos médicos que están saliendo del cascarón.  

Duerme suficiente, utiliza sustancias naturales como primera opción, aprende a hacer la compra,  a cocinar o busca alguien que lo haga por ti, come sano, practica ejercicio, relaja tu mente, escucha tu cuerpo, siéntelo, se disciplinado con tu cuidado, es la mejor forma de quererte, eres lo más importante para ti, busca tiempo para ti, mantén contacto con la naturaleza, mantén relaciones sociales, adquiere cultura general, explota tus habilidades, tus hobbies, mejora tu inteligencia emocional, ama, pregúntate si vives la vida que deseas, si hay alguna parcela de ella en la que no estés satisfecho y haz algo, busca alternativas, da un paso pequeño, pero no te quedes parado, pide ayuda si es necesario.

Si no estás dispuesto a hacer algo por ti, tu cuerpo se quejará cada vez más intensamente, quizá un susto como un diagnóstico inesperado, un ictus, un accidente, un divorcio o te expulsen del trabajo. ¿Me oyes ahora? ¿Qué más necesitas para reaccionar? . Lo que expresa tu cuerpo no es más que el estado de tu alma. Si quieres saber cómo está tu alma, quien estás siendo, simplemente observa lo que está expresando tu cuerpo. Si tu cuerpo está enfermo es que tu alma está enferma.

El médico está para salvarte, para hacer que sobrelleves la enfermedad, pero el único que puede sanarse de verdad es uno mismo. Tu eres tu sanador. No sirve de nada tratar solo el cuerpo si no sanas tu alma. El alma te dice que hagas algo y tu ego lo contrario, generando una guerra interna, conflicto y estrés. Esa incoherencia es la causante de enfermedad. Somos creadores de nuestra enfermedad, pero le echamos la culpa a factores externos para no tener que hacer nada. Duro de escuchar, pero esperanzador saber que tenemos en nuestra mano nuestro destino o al menos la libertad de elegir la forma de vivirlo.

Conversa con tu cuerpo:

Siéntate............cierra los ojos............respira profundamente y relaaaaaajate

Siente ese síntoma, donde lo sientes, dale forma, dale color, dale textura, olor, sabor, sácalo de tu cuerpo, ponlo frente a ti y pregúntale....

¿Qué vienes a decirme? ¿Para qué estás ahí? ¿Qué está mal en mí?

Háblame de mi conflicto

¿Qué quieres de mí? ¿Qué cambio en mi vida puedo ofrecerte para que desaparezcas? ¿Qué puedo hacer por mí?

Ofrécele algo y pregúntale si es suficiente. Siéntelo, no pienses.

Dale las gracias por esa información tan valiosa y déjale marchar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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